Demasiadas herramientas
La cultura de lo rápido, la de “lo necesito para ayer” está presente en la sociedad actual. La preocupación por entender los métodos se va perdiendo y se tiende, en su lugar, a buscar una herramienta que te dé el resultado.
Recuerdo a un compañero de instituto que no usaba la calculadora nunca, prefería hacer los cálculos en papel o de cabeza. Cuando era un niño pensaba que mi compañero estaba perdiendo el tiempo puesto que solía tardar, como es lógico, algo más que el resto. Toda mi clase se apoyaba sobre la calculadora, era muy cómodo realizar las cuentas y podíamos despreocuparnos de las operaciones complejas, simplemente introducíamos una operación y obteníamos el resultado, ¡fantástico! ¡viva la información automática!
Con el tiempo me he dado cuenta que mi compañero no estaba haciendo ninguna tontería. Poco a poco se notaba que era el mejor haciendo cálculos mentales y, hace no mucho, terminó su carrera de matemáticas. Me lo encontré hace unos días y le pregunté si había usado mucho la calculadora en la universidad, su respuesta: “claro, llegó un momento en que necesitaba hacer tantos cálculos y tan complejos que mi cabeza no era suficiente”.
Este hombre no hizo otra cosa que entender la base, practicarla hasta aburrirse y después de un buen tiempo así, usar una herramienta.
Hoy día buscamos herramientas para todo, en el mundo de la informática es muy común buscar la aplicación que te hace todo dándole a botones sin que el programador tenga la más remota idea de lo que está pasando.
En definitiva, primero viene entender un proceso, después practicarlo y después, y sólo después, buscar la productividad en la herramienta. ¡Empezar la casa por el tejado nunca fue costumbre de buen arquitecto!
Fijaros en la cantidad de cosas que se puede aplicar este concepto en tu día a día. Por muy bueno que te compres unos patines no vas a aprender más rápido, por muy bueno que sea el parche de nicotina no vas a conseguir dejar de fumar si no entiendes lo que te está pasando, ...
Estamos en la sociedad de la información, ahora, con más razón que nunca, ¡tenemos la oportunidad de aprender!
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