Neutralidad tecnológica y el estándar, ese gran invento
Este texto pretende ser una breve reflexión sobre el concepto de neutralidad tecnológica que en los presentes años ha ido cogiendo fuerza a medida que la tecnología ha empezado a tomar parte en nuevos niveles de la sociedad.
Al buscar las palabras "neutralidad tecnológica" la primera aparición en Google en el momento de la redacción de este texto nos lleva a un artículo de kriptopolis.org escrito por Fernando Acero que crítica y pone en duda que dicho concepto pueda existir. Su argumentación se basa en que no cabe la comparación de tecnología neutral y no neutral. En mi opinión, el verdadero problema no es la carencia de neutralidad tecnológica sino la creación y seguimiento de estándares para llegar a una sociedad justa tecnológicamente hablando.
La punta del iceberg
El mundo de la innovación es una de las puntas del iceberg que chocan directamente con el concepto de neutralidad tecnológica. Si le damos fuerza al concepto de neutralidad tecnológica y premiamos el que una tecnología sea “neutral” o no tenga claros beneficiarios podría caparse por completo la innovación tal y como se produce hoy día.
Para ilustrar lo expuesto, diferenciemos en dos partes las aportaciones que recibe el avance tecnológico: las que tienen ánimo de lucro y las aportaciones desinteresadas económicamente. Si miramos a nuestro alrededor podremos observar electrodomésticos, equipos informáticos, reproductores de música y vídeo, teléfonos y sobretodo anuncios (muchos anuncios). Creo que no es aventurarse mucho si afirmo que el avance tecnológico hoy día ha venido de la mano de un interés económico. ¿Por qué va a invertir sino una empresa en innovación y desarrollo? Los departamentos de I+D son cada vez más habituales en las empresas, estamos en un mundo competitivo en el que las necesidades básicas están cubiertas, al menos en el "primer mundo", por lo que hay que buscar nuevas areas de negocio donde destacar.
Casos de éxito hay muchos, Lawrence Ellison hizó lo propio en Oracle, Bill Gates aún sigue haciendo fortuna con Microsoft y a Michael Dell, con una empresa con la que comparte apellido, tampoco le va mal del todo. Todos ellos son los nuevos ricos, han estado detrás de "las nuevas necesidades"; esas que hace un siglo nadie podía siquiera imaginar.
La necesidad
El transporte no es una necesidad básica pero "ayuda". No queda lugar para la duda si puedes coger el autobús para relacionarte, la bicicleta para ir a comprar el pan y así alimentarte o usar el coche como habitáculo para reproducirte. Las telecomunicaciones, la informática no son más que lo mismo, medios que "ayudan" a cubrir las necesidades básicas.
En el marco de las necesidades básicas y el lugar de la innovación en ella, entran las empresas. Hoy día, si quieres relacionarte mejor, reproducirte mejor o alimentarte mejor busca la solución en la seguridad social en el caso de tener la nacionalidad española o en una empresa.
Llegados a este punto planteo un nuevo dilema: ¿Es lícito que una empresa venda su innovación? Al margen de cualquier teoría que pueda tener el lector al respecto, la práctica apunta que la innovación se está vendiendo. Es un hecho, una realidad que nos ha hecho dar no pocos pasos hacía nuevas tecnologías.
Internet no es indispensable, los ordenadores no son indispensables, pero que buena parte del mundo haya cubierto sus necesidades más básicas nos ha llevado a una situación que la tecnologías parezca una “nueva necesidad”.
No cabemos
Eso sí, visto que el concepto de “neutralidad tecnológica” y la “innovación tecnológica” parece que chirrían, habría que ver cual no estamos aplicando correctamente. Organización ¡qué todos no cabemos!
En definitiva, la “neutralidad tecnológica” es difícilmente aplicable puesto que no hay una barrera clara para acotar que es neutral y no lo es. ¿Es neutral que la tecnología sea libre? ¿puede ser tecnología privativa (tipo windows o sucedáneos)? Creo que estas preguntas son erróneas, la verdadera pregunta debe girar entorno a: ¿Es necesario la neutralidad tecnológica? ¿Es la solución a la brecha digital de la sociedad? ¿Qué aporta?
Bien, redirigiendo el desarrollo de esta reflexión en estas últimas preguntas, deberíamos aclarar previamente que el concepto de neutralidad tecnológica ha sido usado recientemente por algunas empresas que se oponían a que el software a usar en determinados entorno tuviera que ser “libre”. Las empresas alegaban que las aplicaciones “libres” no garantizan la neutralidad tecnológica porque no dan lugar a la opción a otro tipo de modelos de negocio entorno a la tecnología.
La realidad es que el software privativo es un modelo con ciertas limitaciones a la hora de garantizar justicia social tecnológicamente hablando. Se han dado caso de monopolios (ejemplo windows), precios excesivos (120€ una licencia del mencionado sistema operativo) para un porcentaje muy grande de la sociedad. Por consiguiente, no parece que sea lo más adecuado para que la sociedad avance.
¿Dónde encaja el concepto de neutralidad tecnológica en todo esto? En ninguna parte
El avance
El mundo de la informática está avanzando a un ritmo estrepitoso y topándose diariamente con barreras jurídicas y éticas. El entramado de la informática es idóneo para la innovación, es una verdad que se puede observar en el mercado. Día a día hay pequeñas o grandes innovaciones de "software" (entendamoslo como unidad del conocimiento) que hacen hervir (y reinstalar) el parque informático de este planeta.
¿Y la administración pública? ¿dónde encaja en todo esto?
Como se ha comentado previamente, el concepto de "neutralidad tecnológica" fue auspiciado por las empresas “propietarias” defendiendo que el software libre no puede implantarse como estándar de facto en una nación. La administración pública debería mantenerse al margen del tipo de problemas o beneficios puedan aportar las tecnologías libres o propietarias, tienen que garantizar que cualquier ciudadano puede acceder a su portal que facilita la vida al ciudadano. Eso se puede conseguir con tecnología propietaria como libre siguiendo y creando estándares.
Ejemplos reales: Junta de Andalucía y Extremadura. Resulta que quizás todo el jaleo que se ha montado en los distintos foros y críticas a la falta de la neutralidad tecnológica que se crea al elegir software libre en una administración pública no es tanto problema... todo sigue funcionando, los funcionarios continúan leyendo sus correos, la máquina de café sigue funcionando. Puede que esto del software libre no esté tan mal al fin y al cabo. Anda, ¡encima se han ahorrado un dineral! Se dice, comenta y susurra que se han gastado entorno a un 30% menos respecto al haber usado tecnología propietaria. Curiosamente, estas dos comunidades han sido pioneras en poner un equipo informático por cada dos alumnos.
En la humilde opinión del autor, la tecnología propietaria destaca por su innovación y la tecnología libre destaca por su estandarización. Juntas podrían garantizar el mejor avance tecnológicamente y socialmente hablando.
La rueda, ese gran invento
¿Qué paso con la rueda?
La rueda fue un invento que hoy día se está usando un poquito bastante. En cada nación o entidades territoriales han ido regularizando los tamaños, longitud, anchura, margenes de presión, colores y otros parámetros. ¿Por qué nadie hace ruedas para los coches más anchas o azules? Porque la normativa vigente indica una serie de márgenes y medidas que han de cumplirse. Justo a esto, en el mundo de la informática, se le suele llamar estándar.
¿Ese estándar ha matado cualquier innovación posible en la rueda?
Rotundamente no, la rueda tenía una misión, dos o cuatro de ellas unidas a un trozo de metal y otras materias primas constituyen otra entidad llamada vehículo que hoy día se usa también un poquito bastante. La estandarización de esas medidas ha servido para tener claro como hay que hacer parte del vehículo lo que ayuda para seguir avanzando e innovando por otra parte.
Con las vías de tren se suele ser un buen ejemplo. La infraestructura ferroviaria, increiblemente, ¡construye las medidas de las nuevas vías con los mismos tamaños! Increíble, cuando se den cuenta de todos los trenes, máquinas, vías y demás que pueden reaprovechar para el entramado ferroviario se van a llevar una alegria (y cuando se enteren que en Francia han puesto las mismas medidas se van a caer de espalda).
El estándar, ese gran invento.
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