Dilemas morales conduciendo por sevilla
Hoy he tenido una serie de dilemas morales volviendo del trabajo hacia mi casa de una magnitud tremenda. Era inaguantable el calor que sentía en todas las partes de mi piel que chocaban con el aire caliente, cuando un semáforo se ponía en rojo, el dilema llegaba a mi cabeza "¿Perder puntos poniendo al peligro mi vida y la de los demás o aguantar bajo el sol, quieto sintiendo como me atraviesan los rayos de sol y poniendo en riesgo también mi salud?". Bien, en mi años de conductor no recuerdo una vez que me haya saltado un semáforo en rojo conscientemente, hoy he dudado, no puedo decir otra cosa, he dudado muchísimo, quizás tenía mal cuerpo debido a cualquier otra cosa de antemano, pero que haya sido el día más caluroso del verano (por lo menos para mi termómetro corporal) seguro que ha tenido mucho que ver. No sé que me ha pasado cuando he llegado, mi cuerpo tenía una mezcla de calor con sudores fríos y un agobio por la calor bastante exagerado, me he quedado un poco "inestable" tras llegar y no he hecho nada de todo lo que tenía previsto.
Días como este me hacen pensar si Sevilla es la ciudad en la que quiero estar el resto de mi vida. Creo que el norte de España, Irlanda o Inglaterra se ajustaría mucho mejor con lo caluroso que soy. Tengo tantos buenos recuerdos de Irlanda que me encantaría vivir allí, he pasado tres veranos por distintas partes de Irlanda, y en concreto el último verano hice una ruta por toda Irlanda y conocí sitios que no saldrán nunca de mi mente por su belleza, por respirar naturaleza fresca o pasar buenos momentos. Me encantaría volver a viajar de nuevo al “acantilado de moher”, creo que es el lugar que más me impactó de Irlanda.
Como punto positivo del día me quedo con el rotundo éxito que hemos tenido en el trabajo realizando algunas tareas de producción que se preveían duras, en fin, es lo que pasa cuando tus compañeros son unos ases ;-)

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